El lavado de activos está evolucionando a un ritmo acelerado, impulsado por innovaciones tecnológicas, la globalización y redes criminales cada vez más sofisticadas. Para América Latina una región especialmente vulnerable por factores como el narcotráfico, la corrupción y la informalidad, comprender estas tendencias no es solo una ventaja sino una necesidad estratégica para actuar con visión preventiva, inteligencia tecnológica y coordinación internacional. En otras palabras, no basta con cumplir, es necesaria la participación en la anticipación de estos delitos.
Si bien es cierto, en la actualidad el uso masivo de plataformas digitales abrió nuevas oportunidades y tendencias para el mundo de los negocios; sin embargo, esto implicó que también se proliferen las nuevas tendencias del crimen organizado, tal vez por la ausencia de marcos regulatorios homogéneos que lo único que están haciendo, es facilitar transacciones fuera del radar, convirtiéndose en uno de los principales retos AML.
Según la GAFILAT, el sector bancario sigue siendo el más vulnerable, seguido por el sector automotriz, inmobiliario y notarial, viéndose como las principales amenazas las siguientes:
- Uso de testaferros y estructuras jurídicas complejas
- Tráfico ilícito de estupefacientes
- Corrupción y delitos fiscales
- Uso ilícito de activos virtuales (cada vez más en crecimiento)
Impacto directo en la región
El lavado de activos erosiona economías locales, distorsiona mercados, debilita instituciones financieras y alimenta el crimen organizado. A la actualidad, la región enfrenta un círculo vicioso en el que el narcotráfico y la corrupción se financian entre sí, dificultando aún más la implementación de un sistema efectivo en prevención o mitigación del riesgo en lavado de activos y financiación de otros delitos.
Debido a lo anteriormente expuesto, algunos países en su afán de fortalecer su compromiso con la prevención al lavado de activos y financiación de otros delitos han reforzado sus marcos legales en AML, impulsando especialmente los siguientes pilares:
- Inversión en tecnología avanzada y sistemas de monitoreo transaccional
- Capacitación continua y especializada del personal
- Fortalecimiento de la cultura de cumplimiento, alineada con principios éticos corporativos para consolidar transparencia y confianza en el mercado.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos regionales, subsisten importantes desafíos que las empresas buscan mitigar como son la infraestructura tecnológica desigual, la falta de voluntad política en algunos países para actualizar sus marcos antilavado, poca coordinación entre países, la limitada interoperabilidad entre sistemas y la escasa coordinación transfronteriza.
En este escenario, los profesionales de cumplimiento en prevención de lavado de activos deben priorizar un análisis y evaluación de estudio con enfoque basado en riesgo (EBR), actualizar constantemente sus tipologías y amenazas emergentes adaptadas a cada país y sector económico, incorporar Inteligencia artificial, machine learning y analítica avanzada como herramientas para un monitoreo más efectivo, oportuno y predictivo; así como impulsar la cooperación regional e internacional, especialmente respecto a mecanismos de recuperación de activos y asistencia legal mutua.
